El legado mesiánico

El legado mesiánico - Rorka

El legado mesiánico – por Rorka

El estado actual de las sociedades planetarias:

El fracaso de los sistemas de gobierno, el desastre socioeconómico y la perdida de la paz pública en cada una de nuestras ciudades actuales a escala planetaria, esbozan una sola conclusión unánime para cualquier razonamiento lógico: esta civilización, no funciona; va hacia su autoeliminación, pues crea más desempleo que empleos, hay más contaminación ambiental que nunca antes, desabastecimiento de alimentos, inseguridad, pobreza, enfermedades cada vez más letales, entre varios otros síntomas de un organismo planetario deficiente. Y todo esto, arrastrado por la falsa representación de los pueblos mediante sus “mandatarios”.

Mandatarios hasta cierto punto garantizados para el fracaso desde su puesta en la escena de esa misma representación de sus pueblos, pues sus sistemas de elección corrompida desde las trampas más visibles como la manipulación audiovisual mediante información y comunicación viciada, hasta vivaces prácticas de escrutinio sin ninguna vergüenza y con total descaro. Varios son los ejemplos en casi todas las naciones “demócratas” en donde se nominen candidatos de era moderna para “liderar” el futuro de un pueblo. Pero, ¿qué futuro tiene un pueblo en el que sus mandantes han perdido hasta la esperanza de cualquier gobierno que llegue?

Un panorama sombrío ha caído sobre esos pueblos que han desgastado sus votos y con ello sus esperanzas de mejorar sus vidas. Pero los síntomas de fallidas revoluciones, no son solo los caóticos sistemas financieros que dejan, o las desastrosas diferencias sociales y la polarización de sus pueblos. Se han visto últimamente y cada vez con mayor frecuencia gobiernos tiránicos, abusivos desobedientes hasta de los más básicos derechos humanos, arrasando con pavor apocalíptico cualquier protesta bajo sus ideas fascistas de extremo fallidas.

La injusticia social en las narices de sus gobernantes:

Parece que la mayoría de la gente común no puede defenderse. Estamos al margen de lo que los gurús de paso en el gobierno nos digan que es bueno, aunque sepamos que sus estrategias son más que malas y pésimas. Sin embargo, emergen una y otra vez “salvadores” figuras que inmediatamente después de una proclamación de críticas mediáticas, se auto proponen como redentores mesiánicos. Dicen ser siempre los más capaces, los más dotados de aceptación pública y hasta dicen tener la venia de sus milicias y de cualquier comedido y publicitario sublíder de otra índole o periférico que los patrocina, normalmente hasta que mal paga su favor electoral y otra vez es traicionado y vuelto a poner en la platea de los incapaces, falsos y obsoleto gobierno. Una y otra vez. Así como una y otra vez hacen garra voraz de los fondos públicos y el dinero de sus mandantes proveniente de los altos impuestos y aranceles de toda índole. Pero lo cierto es que una y otra vez llegan como se van estos líderes políticos mesiánicos. Promulgan una doctrina estatista que la decoran con un color y el siguiente de otro color, uno dice ser de derecha y otro de izquierda, otro dice ser conciliador y otro que perseguirá el saqueo del anterior y siempre quedan igual las cosas en la desmemoria colectiva, los ex funcionarios corruptos quedan impunes y se vuelven a mimetizar en otro partido o movimiento quizás, o como simples ciudadanos dispuestos a impartir su opinión por una nueva alternativa de gobierno y así infinitamente en el círculo vicioso del “ensayo y error” como si de un experimento se tratara. Lo espantoso, es que es un macro experimento social, en donde se está jugando con la voluntad de muchísima gente, y la voluntad de los pueblos no es algo en lo que se deba imponer una tesis porque simplemente algún ungido hace creer que funcionará. “Ungido” entendiéndolo cómo aquel hombre que ha sido marcado o señalado con el óleo sagrado (en simbolismo, oleo sagrado del sufrimiento de un pueblo y su esperanza de mejores días)

Hay un manipulador invisible que se hace evidente, en el cinismo con el que se toman las decisiones de estos gobernantes, y es la codicia con la que se ven abocados los que llegan al puesto de mando de las arcas públicas. Se dice que en la política, hasta el más santo peca. La verdad se puede decir tantas cosas y se pueden ver tantas otras, se puede escribir con crítica dramática o melancólica, se puede emitir una opinión rítmica o lúdica, se puede “creer” una y otra vez en un salvador y se puede ver una y otra vez su fracaso y con ello la periódica frustración colectiva.

La alternativa más a la mano, que imposible:

Siento, pienso y escribo, más que como ironía; y, ¿qué tal si nos damos la oportunidad de ungirnos cada uno en nuestro propio sistema alternativo al sistema oficial del que somos parte? …Es decir, que tal si diseñamos un plan de acción, distinto al del impuesto por el sistema, que tal si nos convertimos en un mesías callado pero participativo, silencioso pero activo, con el poder que tenemos sobre nuestro bolsillo y sobre nuestra satisfacción personal de hacer verdaderamente lo que tanto quisiéramos hacer y que funcione de verdad, la tan ansiada revolución sin manos que hemos buscado como sociedad planetaria.

¿Cómo? Eligiendo conscientemente y bien, lo que a cuenta propia es mejor para gobernar nuestra vida, sin que importe ya lo que la presión de los medios masivos y los gobiernos nos quieran imponer, digo… trabajando concentrados en nuestras actividades diarias con el gusto y las ganas de hacerlo bien y teniendo bien prendidos nuestros sentidos para lograr cada objetivo impuesto en nuestra vida, en nuestras profesiones y en nuestras familias.

Que importa que se elija de buena o mala manera un gobierno o una cámara de diputados o una cámara de jueces espuria que importa que sean socios y compadres de los más buscados y existan narco-valijas diplomáticas, ya que importa lo podrido que se encuentra el sistema. Que importe más que nuestra familia no se contamine de esa codicia materialista de pertenecer a la página de farándula, o que tenga un método vacío de vida, quien sabe si como burócrata o cómplice del sistema desde cualquier ángulo. Vivamos una espiritualidad real y activa en cada uno de nuestros días, simplemente trabajando lo mejor que podamos, en forma digna y loable.

Activemos el legado mesiánico, de ese verdadero redentor íntimo, que nos hace ver que podemos luchar con la esperanza de alcanzar los objetivos, aun por muy duras que sean las reglas, seamos la salvación colectiva, con la actitud personal. Hagamos la revolución real. Seamos el renacimiento de esta decaída civilización humana actual; tan pronto como nuestro poder se active, el de los que se creen gobiernistas terminará, porque son una minoría tan ínfima, que no podrán esconderse jamás de la verdadera nueva justicia social planetaria.

Sea este el único “legado mesiánico” ya no en un solo hombre, sino en todos los hombres de buena voluntad.

Rorka

Rorka es integrante del Renacimiento Mexicano
Twitter: @rorkafracul

 

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