Que alguien le diga al ateo que él es Dios

Lourdes Diaz- Temperamentos

Lourdes Diaz- Temperamentos

Se cuenta que un hombre le dijo a Krishnamurti: “Señor: entre más lo escucho, más me doy cuenta de que usted es ateo”, a lo que Krishnamurti contestó: “Yo solía ser ateo hasta que me di cuenta de que era Dios”

He pensado que cuando alguien dice “yo no creo en Dios” de alguna forma se separa del mundo. Personalmente considero al ateísmo como un acto valiente, de rebeldía. Cuando yo era adolescente proponía pensamientos de ese tipo con la intención de quererme hacer dueño de mi realidad. Tenia la voluntad de no temerle a eso que los demás llamaban “el omnipotente”

Las religiones (o mejor dicho, el mensaje ya distorsionado, casi imposible de interpretar, que estas dejaron), nos enseñan que Dios es algo separado de nosotros, que hay que hacer ciertas cosas para que Él nos acepte.

Nos enseñaron una relación dogmática con Él, como si fuera algo a lo que debemos temer, alguien que puede hacer que en la vida nos vaya muy bien o muy mal. ¿Quién va a querer cultivar una relación con alguien así?

Aunque yo nunca tuve ninguna religión me considero un hombre muy religioso, religioso mas no dogmático.

Desde niño he pensado que la existencia de Dios no es algo que pueda ponerse a prueba porque significa todo lo manifiesto. Él no solo es magia, bondad, milagros o maravillas. Él esta en la guerra y en el amor, estuvo en Hiroshima y en el nacimiento cada bebe, en un violador y en un santo, en el ártico, las playas y en los desiertos.

Relacionar a Dios bajo una moral que dicta que cosa es buena y que cosa es mala es, otra vez, separarse de Él.

Dios eres tu, Dios soy yo, Dios es todo esto.

Hace tiempo leía a un hindú que decía:

“La vida es tan solo saber que yo soy eso, que tu eres eso y que todo esto también es eso. Y que eso, es todo lo que existe”

Cultivar una relación con Dios, es entrar en contacto con el misterio de la existencia. Una vez que te das cuenta de la maravilla del existir, una inquietud inexplicable se adueña de ti. Te deslizas en el asombro, todo se convierte en un milagro y las coincidencias y el azar desaparecen. Ni las palabras ni los pensamientos alcanzan, no hay descripción posible. La vida se convierte en un respiro y te resignas, desde tu fútil experiencia, a observar el mundo. Una risa, entre nerviosa y entusiasta, te invade de vez en vez cuando aprendes a ver cada detalle, cada pequeño acontecimiento, como algo rebosante de valor y de perfección. Cuando todo brilla sin razón alguna.

Eres el universo contenido en un cuerpo humano. Tus ojos son los ojos del universo. Con cada experiencia le das al universo la posibilidad de verse a si mismo.

Imagina que Dios te ha dado otorgado los mismos poderes que el tiene. Algo así como “hijo de tigre pintito”

Reconocerte como Dios es reclamar tu libertad. Reclamar tu libertad es declararte ilimitado.

Sebastian Luna
Integrante del Renacimiento Mexicano

Contáctanos

Eres muy importante para nosotros, eres parte del Renacimiento y te damos las gracias por ello !

Enviando

©RenacimientoMexicano

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?