Responsabilización

Mucho de lo que ocurre en nuestro país y nuestro planeta se puede analizar desde dos perspectivas simples: lo que hace uno como individuo y, lo que hacen los demás. Creo que en el caso de México es común señalar las faltas de los demás, sin ver la aportación personal a una situación. Probablemente en otros países se manifieste del mismo modo, pero será útil centrarnos en México para darnos cuenta si somos un país de víctimas.

Es común hacer juicios porque es difícil verse a si mismo. Además es mas cómodo saber que lo que ocurre es por culpa de otros y no mía, pero el mundo somos todos y en relación. Por ejemplo, hay un punto crucial cuando el individuo asiste a terapia para resolver sus conflictos, después de que el terapeuta realiza la importante labor de “escucha” llegará el momento en que pregunte: “¿Y usted como colabora para que esto le ocurra?” En ese momento el paciente, si está preparado, empezará a analizar sus maneras de actuar y a descubrir poco a poco, por que “siempre le pasa lo mismo”

Lo que hacemos tiene que ver con viejas inercias, las inercias son patrones de pensamiento, son culturales.

Lo que ocurre es responsabilidad de todos. Por supuesto la potencia de la influencia es diferente en cada ciudadano. Pero el actuar conjunto genera una sopa energética que da como resultado el tono social que nos determina y con ello nuestra suerte. Ahora bien, la única inercia disfuncional que podemos detener, es la propia.

La religión ha intentado corregir conductas mediante la amenaza del infierno, al parecer la estrategia no funciona. Para desenredar la madeja, yo no encuentro herramienta mas útil que la consciencia de si. La consciencia de si, incluye detener el juicio a los demás y comenzar un proceso de autorregulación. No es fácil porque se nos atraviesa el ego y con ello los “puntos ciegos” generadores del autoengaño, es la famosa “importancia personal” del escritor Carlos Castaneda, es una excesiva valoración de si mismo.

La realidad es nuestra proyección.

No vemos las cosas como son, las vemos como somos. Para cambiar la realidad es necesario cambiar nuestra percepción de ella.

Dicen algunos psicólogos y dicen bien. Un problema no se puede resolver a partir del pensamiento que lo genera. Por ello, habremos de desarrollar diversas maneras de encontrarnos y de pensarnos. Una manera es: saber que estás donde está tu atención, y es a lo que das poder.

A ver si sirve el ejemplo de la canción de Mariachi, en general, tan sonada y festejada, o las del recientemente fallecido Juan Gabriel (QEPD). En ese tipo de canciones “de amor” la constante es el reclamo; el “Tu me hiciste”; el “Me engañaste” “Me olvidaste”. Es poco común que el cantante o compositor asuma su responsabilidad en el estado de la relación, tal vez porque esa postura no vende, vende la canción de ardido. En el ambiente flota entonces la sensación de que el amor es cruel, engañoso y traicionero, al mismo tiempo que deseable. Lo mismo ocurre en la música de Banda.

No es de extrañar entonces que la gente viva sus relaciones amorosas con esos parámetros y aprendizajes. El mismo fenómeno ocurre con el mensaje de telenovelas y revistas de espectáculos.

El pensamiento rígido, traducido en patrón cultural nos atrapa en un ciclo que hoy tenemos oportunidad de romper, si nos hacemos cargo cada cual de su aportación.

Enrique Quezadas
INTEGRANTE DEL RENACIMIENTO MEXICANO
Puedes escribirme a : otrasociedad.quezadas@gmail.com

Cantautor mexicano

  • Aramat Sevim

    LA gobernabilidad es muy importante al momento en Mexico

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