El Renacimiento Aquí y Ahora

El Renacimiento aqui y ahora

El Renacimiento aqui y ahora

Caminando la tierra aprendí que difícilmente podemos hablar de conciencia sin que nuestro corazón derribe límites, fronteras, y temores que nos llevan a una inexorable división.

Partiendo de la base que somos uno con el Universo y que nuestros ancestros han fundado nuestros templos más sagrados a través de la sabiduría del Cosmos, me parece importante volver a nuestras raíces dentro de la actual evolución. El reconocimiento de la sabiduría de nuestro linaje, nos permite caminar la tierra con la plena certeza de un camino consciente. Y para ello me animo a nombrar aquello que he vivido en mis viajes a México: La Profecía de Unión del Cóndor y el Águila, representando la última a la mente y el cóndor al corazón.

Creo que es tiempo de unir la mente con el corazón. Es tiempo de dejar que el corazón rija a la mente, volviendo a reconocer nuestra primera intuición en cada toma de decisión, ya sea política, moral, ética, educacional, emocional o espiritual. Esto nos permite confiar en la práctica de la sabiduría, basada en el conocimiento adquirido. La comunicación en una educación consciente y pensante, el REconocimiento de la sabiduría de la naturaleza, como base de nuestras tradiciones. Nos hemos separado de la certeza de ser tierra, agua, fuego y aire, y que, en el equilibrio de estos elementos, somos sanos.

Lentamente en Sudamérica se están plantando nuevamente estas semillas, a través de diferentes técnicas que nos conectan con lo más profundo de nuestro ser. Desde la introducción de lenguas, originarias o extranjeras como punto de unión y no de división, la clara aceptación de la medicina alternativa en la gente, en los propios médicos desde sus diferentes áreas. Algunos puntos en la política que alientan los puntos anteriores dentro de la inconsciencia general.

El Renacimiento aqui y ahora

El Renacimiento aqui y ahora

La sagrada tradición andina, con su origen en el Tawantinsuyu (el imperio q´uechua) , nos recuerda a través de sus linajes, que es necesario primero caminar los valles, reconocer la tierra y honrarla. Luego subimos las montañas para encontrar allí la sabiduría que sanará a nuestros pueblos. Como último nos convertimos en abuelos/ abuelas (Kuraq Akulleq), que caminan la tierra, transmitiendo la sabiduría acumulada de manera simple y clara.

Este recordar no tiene fronteras. Si Sudamérica recuerda y sana, también lo hará el norte. Si México refuerza su sabiduría ancestral reconocida en toda la tierra, todos sanamos. No imagino la idea de división, ante una conciencia que ya no admite egos, sino una conciencia de unificación que se basa en el quinto elemento: el amor incondicional. Parece difícil introducirlo en las políticas americanas, pero en esto se han basado por siglos nuestras culturas.

El renacimiento, es justamente eso, recobrar la fuerza perdida. Para ello, es necesario provocar un cambio. Un despertar de conciencia de quiénes educamos, comunicamos, somos. Estamos viviendo tiempos difíciles, donde la necesidad de un veloz crecimiento supera la certeza de SER. Es ahora entonces, donde un cambio profundo tiene aún más sentido.

Si yo soy tú y tú eres yo (Inlak´ech Halaken), estamos unidos, ya no hay división. Danzamos una misma tierra, miramos un mismo cosmos.

Por: Lola Kallpari
Kuraq Akulleq STA
www.kallpari.com.ar

 

 

 

 

 

 

 

 

  • César Daniel González M

    Bello texto. Gracias Lola

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