Mi raza de bronce

Mi raza de bronce

Mi raza de bronce

Los mexicanos somos conocidos como la “raza de bronce” lo cual alude al color moreno bronceado de la mayoría de sus habitantes, sin embargo yo veo algo más; Éste es la primera aleación de metales que el ser humano haciendo uso de su destreza e imaginación logró en la prehistoria, y durante milenios ha sido utilizado en la elaboración de utensilios que han logrado la expansión/ evolución de todas las civilizaciones. Así mismo, herreros de todas las épocas lo han utilizado en joyería, esculturas, instrumentos musicales, armas y en monedas que sin lugar a duda han sido relevantísimas en el comercio y la economía del mundo.

Aunque lo que más me llama la atención de este elemento que nos caracteriza y por lo cual en éste mi primer artículo decido tomar como ejemplo, es que es el mejor conductor de energía junto con la plata, en donde nuestro país aunque no lo crea es el mayor productor.

Mi raza de bronce

Mi raza de bronce

Bien, me llegan muchísimas alegorías para ejemplificar el porqué Meshiko (onomatopeya la cual es la manera correcta de nombrar a mi país) ha sido epicentro de tan maravillosas culturas y mentes revolucionadas, pero por ahora, me es menester el aplaudirlo desde mis propias conjeturas y trinchera, ya que al punto que quiero llegar con tanto palabrerío es que hablando con muchísimas personas alrededor del mundo, me ha asombrado la perspectiva que tienen acerca de nosotros.- El mexicano es siempre bien recibido en el extranjero porque somos personas carismáticas, buenos amigos, con principios y valores de familia, educados en su gran mayoría y muy divertidos, además somos muchos los guerreros del conocimiento ancestral de la energía, pues es imposible negar las raíces culturales que nos mantienen aún sembrados en un suelo místico.

Sin embargo luego pienso si será que tenemos un problema de fuga de talentos o somos faroles de calle y obscuridad de casa, dado a que en estos momentos por los cuales atraviesa el país, y es real que se perciben sentimientos de miedo, de desgaste popular por tantos abusos de innumerables servidores públicos, lamentables hechos que mencionarlos no más nos llevaría a querer cerrar el computador o dejar de leer esta cadena de consonantes con vocales -entonces me detengo, respiro hondo- estamos viviendo una época realmente sensible y catastrófica. Pero es ahí, donde me acuerdo de mis amigos de viaje, los que me han volteado a ver con gesto amistoso y me han recordado el valor de nuestra gente, Somos una raza de cobre y por eso mismo quiero generar una reflexión al respecto. Hermano y hermana mexicanos, seamos cada quien un conductor de energía positiva, que contrarreste situaciones particulares aunque estas sean “insignificantes” para algunos ojos; Pero empezando por uno mismo; En donde quizás desde nuestra individualidad nos sentamos frágiles, pero eso somos, delicados, aunque si nos unimos o fundimos con otros pequeños y delgados cables, lograremos ser el hilo conductor de la energía, la armonía, el conocimiento, la prosperidad. Ser el generador del cambio mundial es nuestro legado, nuestra oportunidad, por eso es imperativo que hagámosle caso al Renacimiento Mexicano.

Mi raza de bronce

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Acamilli
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