De ángeles, puentes y redes

Todas las noches, antes de ir a dormir, mi hija de ocho años de edad, hace sus rezos a su ángel de la guarda para pedir su protección; honestamente, yo hago lo mismo… yo también le rezo a su ángel de la guarda para pedirle que no se nos vaya a distraer, que ahora más que nunca necesitamos de su ayuda y atención.

Y es que lo que actualmente estamos viviendo como comunidad, como sociedad, como humanidad, me hace recordar esa icónica imagen del Ángel protegiendo los pasos de un par de niños que cruzan un puente desvencijado sobre los rápidos de un río caudaloso y bajo las nubes de un cielo tormentoso. Me pregunto si los ángeles de la guarda ya habrán sido instruidos en el manejo y vigilancia de las redes sociales.

Ángeles, puentes y redes

Ángeles, puentes y redes

La cuestión es, que en estos días la Humanidad toda está atravesando por un momento de crisis, un momento de transición que no está resultando del todo pacífico, un puente desvencijado en el que los más vulnerables a caer al río son aquellos en los que el discernimiento no ha logrado echar raíces lo suficientemente robustas como para resistir los vendavales de cambio que nos azotan. Nuestros niños y adolescentes caminan con pasos temerosos a través de situaciones que los adultos actuales no atravesamos nunca, o que, cuando menos, no estaban tan potenciadas por el exceso de información y comunicación existente hoy. Nuestro círculo era pequeño, al alcance de los ojos de nuestros padres y maestros (y aun así nos la ingeniábamos para tener nuestros secretos); ahora nuestros hijos se mueven en mundos que, por más que agucemos la vista, seguirán estando bajo las sombras.

Nuestro amigo y miembro del Renacimiento Mexicano, el Dr. Jorge Flores, sostiene que cada célula que compone nuestro organismo físico es independiente, inteligente, pensante e individual y que se combina conscientemente con el resto para crear un cuerpo. Sostiene que de igual manera, cada uno de nosotros es una célula que forma parte de un organismo mayor e integrador, GAIA.

Así pues, la imagen mental que esto me genera, es que quizás somos las células de un tejido muscular que actualmente se encuentra bajo una enorme tensión, que experimenta espasmos violentos y que corre el riesgo de rasgarse. Inevitablemente, esa primera imagen mental me lleva a una segunda, a las marchas que se han generado por todo el País, veo gente caminando fuertemente entrelazada codo a codo, avanzando en líneas organizadas, resistiendo los jaloneos, empujones y choques de aquellos contra los que van a protestar, aguantando la tensión.

Esas dos imágenes me hacen desear ver por todos lados una tercera: familias fuertemente unidas, fuertemente cohesionadas, padres entrelazando sus brazos con sus hijos, cerrando filas de tal manera de que para poder mover a uno, deban mover a todos. Luego esa imagen se hace mayor: cada familia fuertemente unida a las otras familias que las rodean, igual, codo a codo, padres cerrando filas con otros padres, hijos cerrando filas con otros hijos, padres cerrando filas con hijos de otros padres.

No creo que deje de rezarle al ángel de la guarda de mi hija, sinceramente creo que como padre, necesito toda la ayuda que pueda conseguir. Llevar a nuestros hijos al otro lado de este puente, en medio de esta tormenta, requiere de un verdadero esfuerzo consciente y deliberado de nuestra parte. No los dejemos solos.

Por: Edwin Castellanos Zavala
eacastell09@ymail.com
Miembro del Renacimiento Mexicano

 

 

 

 

 

Contáctanos

Eres muy importante para nosotros, eres parte del Renacimiento y te damos las gracias por ello !

Enviando

©RenacimientoMexicano

Inicia Sesión con tu Usuario y Contraseña

¿Olvidó sus datos?